Tratamientos con Ácidos:
Pierde el miedo.
Equipo Técnico Nueva Visión
Actualizado: Enero 2026 · 8 min de lectura
Cuando hablamos de ácidos en estética, lo primero que suele venir a la mente es el efecto "peeling" o pelado de la piel. Sin embargo, reducir el potencial de los ácidos a una simple exfoliación es un error técnico que limita nuestros resultados en cabina.
1. El Potencial de Hidrógeno (pH)
Como explicamos gráficamente en nuestra masterclass, el pH se mide en una escala del 1 al 14. Del 1 al 6.9 estamos ante sustancias ácidas. La clave para la profesional reside en entender que la piel tiene un pH fisiológico cercano al 5.5.
¿Qué ocurre cuando aplicamos una sustancia con pH 2 o 3? Estamos generando un choque controlado. No solo estamos eliminando células muertas (corneocitos), sino que estamos enviando un mensaje directo a las capas profundas de la epidermis.
2. Mitosis y la Ayuda Paracrina
Este es el concepto que diferencia a una esteticista de una experta: la Ayuda Paracrina. Cuando aplicamos un ácido, las células de la superficie liberan mediadores químicos que viajan hacia la capa basal.
Este "mensaje" avisa a las células madre que deben dividirse. Resultado: creamos tejido nuevo desde el interior. Por eso, un tratamiento con ácidos bien ejecutado mejora la densidad dérmica, no solo la textura superficial.
Clasificación Molecular según el objetivo:
- AHA: Glicólico o Láctico. Ideales para renovación profunda por su tamaño molecular pequeño.
- BHA: Salicílico. La herramienta definitiva para pieles asfícticas y control de sebo.
- PHA: Gluconolactona. Renovación suave para las pieles más reactivas o sensibles.
3. El miedo a la reacción química
Muchos profesionales evitan los ácidos por miedo a quemaduras o eritemas persistentes. El secreto no está en el ácido en sí, sino en el control del tiempo y la neutralización. Conocer cuándo la piel ha llegado a su punto de saturación y cómo devolverla a su pH original es lo que garantiza un tratamiento seguro.
La sinergia entre el ácido y la cosmética posterior (como la de Oda Cosmetic) es lo que sella el éxito. Un ácido abre la puerta; el principio activo posterior entra por ella.